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Dobby

Dobby. Otro caso tratado por Cinópollis

Dobby

 

Cuando adoptamos a Dobby hace un año estábamos pasando por un mal momento en nuestra vida. Pensábamos que estábamos ayudando a un peludo, que llevaba desde los seis meses vagando por las calles de un pueblo de Córdoba, pero no fue así, en realidad fue él el que nos ayudó a nosotros a salir de nuestro hoyo.

Dobby  es un perro muy cariñoso y extremadamente sensible, lo nota todo, si estas triste, si estas enfadado… cuando llegó a casa tenía muchísimos miedos, poco a poco fuimos consiguiendo quitárselos, hasta que llego un punto que paso, de estar asustado con el rabo entre las piernas e intentando huir,  a enfrentarse a todo lo que le daba miedo ladrando y sacando los dientes. Tras las continuas grescas con otros perros por un momento pensamos que era agresividad. Consultamos con Silvia y nos dijo que no, que seguía siendo miedo, ya que nunca llegaba a morder y siempre iba por detrás, pero que él lo afrontaba de esa manera y así empezamos a ir a los talleres de perros con miedos de Cinópolis, podríamos haber continuado igual, ya que Dobby en su vida diaria no tiene necesidad de estar con perros grandes ni con demasiados extraños pero pensábamos que con esos miedos él no iba a ser del todo feliz.

Dobby. Otro caso tratado por Cinópolis

Dobby durmiendo

Estamos un poco cansados de que lo etiqueten porque, señoras y señores, tenemos un perro con miedo, no, no es un macarra porque ladre a los perros grandes, no, no es un chulillo porque no mete el rabo entre las piernas y huye y no, no es agresivo porque lance bocados al aire, simple y llanamente tiene miedo.

Pero gracias a Silvia y a los fantásticos compañeros del taller de miedos eso está cambiando poco a poco y pronto Dobby dejara de ser un perro miedoso.

Escrito por Emma y Rubén